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Lectura de imágenes - Norma

Es un paisaje muy  especial, aunque se lo considera de inspiración abstracta.
Apenas nos enfocamos en él vemos un gran ciprés verde, muy oscuro y ancho que se extiende hacia el cielo, casi tocándolo.
A lo lejos se divisan las casitas de los habitantes del pueblo y la iglesia, cuyo campanario se eleva erguido. El pueblo no se ve  oscuro. Más lejos se adivinan los campos.
El cielo está vestido de azules intensos, como bordado con ondas más claras que van y vienen como jugando, y se destacan como bolas de lana más clara que esconden luces. Y hay un cuarto de luna amarilla rodeada por las ondas que pasean por el cielo. El firmamento está alegre y contento.



Lectura de imágenes - Stella

Colores claros, difusos. Dos planos. En el primero, una habitación donde una mujer observa ensimismada el otro. Allí, agua moviéndose suavemente y, en la orilla, una ciudad donde se adivina el movimiento. Ella, quieta, distendida, de espaldas, apoyada sobre el alféizar. Se le adivinan sus formas a través de las pinceladas certeras.
Todo es paz.



Lectura de imágenes - Claudia

A mi habitación, de techo abovedado y cama con dosel, donde me encuentro moribundo, acordaron en llegar unos cuantos diablillos que beben y se divierten e intentan comprar mi alma con oro, mi debilidad. 
En el arcón, a los pies de la cama, un anciano que apoyado en su bastón guarda monedas en un saco, como lo hiciera yo en otro tiempo. 
Junto a mí un eterno observa suplicante mientras extiende su mano hacia el Cristo en la única ventana. 
La puerta se entreabre. Ella se asoma, apenas envuelta en trapos. Sus cuencas vacías miden la distancia entre la flecha que sostiene su huesuda mano y mi pecho desnudo.



Lectura de imágenes - Silvia

Retrato familiar.
La mayor parte del conjunto de personajes se encuentra en el primer plano de la pintura, casi en línea. De izquierda a derecha dos niñas, la mayor de ellas tiene el cabello castaño y rizado. Está de rodillas dirigiéndose a la más pequeña, que es rubia, posiblemente de alrededor de seis años y es la que luce mejor ataviada en toda esa escena. 
Sigue luego otra jovencita con cabello oscuro, situada apenas un paso por detrás de la línea imaginaria de esta composición. Se encuentra de pie, el torso levemente rotado hacia la izquierda y apenas inclinado hacia la nena rubia. Siguiendo hacia la derecha de la escena vemos, primero, una chica de baja estatura, de una edad no definible por sus facciones creería que se trata de una enana y a su lado, y ya sobre el borde del cuadro, hay una criatura pequeña, bastante menor que la otra, la rubia. Tiene el pelo largo, por debajo de los hombros de color castaño claro. Por su ropa es un varón. Parece ser el único que se divierte allí: está jugando con el último de los “modelos“: un mastín marrón que se muestra paciente y resignado con la situación, echado en el suelo en una especie de duermevela. Así y todo, aún con los ojos entrecerrados, hasta el perro posa con su hocico hacia el centro de la escena. Como dije antes, todos estos personajes dirigen la mirada o rotan aunque sea levemente su cuerpo hacia la niña rubia.
Esta figura es central por importancia y también el pintor le dio centralidad geométrica a pesar de ser la segunda figura desde la izquierda. ¿Cómo? Casi una quinta parte del margen izquierdo de la obra representa el lienzo sobre el que está trabajando el pintor. El bastidor está apoyado contra un caballete y llega casi al techo de la habitación. Esto deja a la vista solamente una línea de fuga, la que se ve en el lado derecho y que basta para representar la profundidad de la estancia  y situar los restantes planos de escena.
Inmediatamente detrás del grupo se encuentra el artista, en un plano con menos iluminación que el de las chicas. Además está vestido de oscuro, en el frente de su vestimenta tiene un emblema rojo semejante a una Flor de Lis. El cabello castaño es largo y ondeado. Su mirada se dirige al observador. Si bien tiene en sus manos las herramientas de su oficio, como si hubiera sido sorprendido entre una pincelada y la siguiente, no se encuentra directamente frente al lienzo sino unos pasos más atrás. El bastidor que mencioné antes está en el primerísimo plano, por delante de las niñas. Entonces, posiblemente él haya dado unos pasos atrás para observar la escena. Y quizás lo que contempla y pinta sea la imagen reflejada en un espejo, en el que también se está contemplando la niña.
Apenas un poco más atrás, ahora contra la pared de la derecha, hay dos personas de pie. La mujer lleva un tocado que le cubre la cabeza y su vestido es claro. El hombre mira la escena con las manos entrelazadas sobre su abdomen. Sus ropas son oscuras como lo es la penumbra en este espacio del ambiente.
El siguiente ante último plano es el fondo de la habitación. La pared está poblada de cuadros colgados, la iluminación es escasa a excepción de uno de los cuadros, el que está junto a la puerta, que refleja claramente una pareja: la dama con vestido verde claro y abundante cabellera rubia rizada y el señor con ropas azules.
Por último la puerta abierta que se ve en la pared del fondo deja entrar luz desde otro espacio en el que se ve una escalera por la que está subiendo un hombre con cabello corto, pequeña barba y bigotes que se gira hacia atrás para contemplar la escena y al observador. Lleva una capa negra.



Lectura de imágenes - Alejandra

Es increíble que, a pesar de tanto trabajo, sus ropas se vean tan blancas. Su rostro apenas se ve, pero puedo percibir su piel desgastada por el sol. Sus manos se ven fuertes, las de un trabajador. La carga sobre sus espaldas es pesada, no solo esa carga que se ve, sino la que no se ve. Ella, su compañera, intenta ayudarlo, aunque también carga con una vida dura. Ambos tienen el rostro cansado y desgastado por el sol. Sus manos son tiernas y cuidadosas, las de una mujer que lucha. Sus ropas en cambio son coloridas, cómo para darle un poco de alegría a la triste realidad que les toca compartir.



Lectura de imágenes - Emiliano

Hace unos veinte años que desayuno, almuerzo y ceno teniendo delante de mí un cuadro al que no puedo dejar de observar y que yo mismo elegí, enmarqué y colgué. Un jardín muy cuidado, una mesa con un mantel a cuadros y, sobre ella, una frutera con algunas cáscaras de una naranja a medio comer. En el centro de la escena hay un niño de unos doce años, vestido muy elegantemente con un trajecito de marinero (muy común en los años 20). El niño está sentado en un sillón de madera con un almohadón en la espalda, como si guardara reposo, y a sus pies echado a un San Bernardo. Ambos miran al observador como si estuvieran posando para una fotografía. El perro parece estar al cuidado del chico y ambos reconfortados de acompañarse. El pintor es argentino (FF) y la obra de 1916.



Lectura de imágenes - Graciela

La luz de la araña de cristal que cuelga del techo refleja la elegancia del lugar. Una noche más de encuentros, hombres y mujeres, algunos bebiendo, otros conversando o simplemente divirtiéndose. Todos reflejados en un gran espejo junto con el hombre que la mira. La joven mujer se destaca con su vestido de terciopelo negro y encajes ceñido a la cintura. Una cinta con un  relicario, una pulsera y un bouquet de flores son sus únicos accesorios. Está rodeada de vinos, licores, copas y champán. Es muy bella pero su juventud contrasta con su mirada sin brillo. ¡Cuánta  tristeza reflejan esos ojos! ¡Cuánto  dolor! Se sostiene de la barra con sus manos, orgullosa, consciente de que no hay salida. Sabe que debe ser fuerte. La vida continúa.



Lectura de imágenes - Darío

Un día al atardecer, vestido de negro, caminando por un puente, vi dos personas observando un lago. en el que había dos barcos. Seguí caminando pero escuché un ruido que me dejó sorprendido y con la boca abierta emitiendo sonido.


Lectura de imágenes - María Teresa

Ellos, ellas, sus ojos.
Esa masa viviente, que gime, suplica.
Miradas, muchas miradas.
Son pájaros tristes, tratando de volar.
¡Tienen hambre, Señor! Obsarvalos llorar.
No piden limosna, no quieren robar.
Solo te ruegan por su dignidad.
Son muchos, muchos más vendrán.
Hombres y mujeres, tratando de avanzar.
Con fuerzas, con fe, con valor. ¡Ayudalos!
Mirá cómo se pierden, allá lejos, detrás.
Nunca se rendirán.
Cada vez serán más, más y más.
¡Son ellos, señor!
Los que abren el camino a los que vendrán.
Son lucha, son fuerza, vigor.
No los olvides.
Ellos, siempre estarán.



Lectura de imágenes - Osvaldo

La vida de los pobres, la existencia miserable de la clase más desposeída de Venecia. Los ropajes desgastados, andrajosos, y los gestos de los personajes muestran todas las etapas de la vida. En esta escena frontal se representa a una madre que, con resignado cansancio, cobija a un niño que intenta comer un mendrugo en su regazo; a un hombre que sopla un plato de sopa caliente; a un muchacho que empina la cuchara y a un viejo anquilosado que se incorpora trabajosamente. Todo connota una pobreza digna y resignada. La escena nos da a entender lo que han conseguido con el duro trabajo diario. Y, por su naturalidad, despierta fuertemente para el que la observa una gran simpatía.



Lectura de imágenes - Lilian

Este es "mi lugar", sencillo casi austero. ¡Pero mio! Soy hombre de bajos recursos así que mis muebles de pino son pocos: una cama, una pequeña mesita debajo de la ventana y, eso sí, dos sillas. Espero visitas. ¿Qué más puedo pedir? Un espejo para completar mis afeites personales, algunos pequeños cuadros en la pared, el perchero para colgar mis "trapos" y mi eterno sombrero de paja. Los colores contrastantes hablan de mi sentir: amarillo y azul violáceo, rojo y verde. Necesitaba este descanso, un poco de paz.



Lectura de imágenes - Alicia

Mujer, puedes estar junta o separada de ti misma con tu corazón expuesto al rojo vivo derramando el amor. Tu imagen representa lo que se ve a simple vista y lo opuesto. Tu herencia nata reluce pero arrastras lo que se te impone de afuera. Tu rostro mestizo coronado de trenzas, ojos de fuego, cejas enjutas. Tu postura arrogante y altiva o aniñada e inocente muestra tu roto mundo interior, tu poder y tu sumisión. Todo el mismo tiempo. Dos mujeres en una sola unidas simplemente por una mano.



Lectura de imágenes - Virginia

Vida y vivencias plagadas de tiempo. Voy y vengo por y a través de ellas. De fondo una claridad evidente que anima a transitar hacia ella.
Algunos momentos pasaron, otros se deslizan, otros descansan. Sobre un suelo firme que los contendrá. No se contradicen, parece que se contemplan entre sí. Ninguno está roto sólo cambiaron de formas, marcando diferentes imágenes blanditas y maleables que seguramente determinaron momentos importantes, evocados en la memoria.
Hay color, hay cosas que están en diferentes planos: suben, bajan, se elevan. Es casi inentendible, pero allí están.
Así es como podemos jugar con nuestros tiempos, en nuestro recuerdo y, por qué no, en nuestra imaginación.



Lectura de imágenes - Dora

Las flores que se hallan más alejadas del espectador tienen un tamaño parecido a la de las situadas más cerca. El contraste entre el blanco y el rosa da vida a las flores, se trata de un rosa tentación leve, sin el cual el blanco nunca tendría conciencia de su blancura. El azul teñido de malva, que conforma el fondo, provoca una sensación de opacidad, de irrealidad en el espectador. Parece querer establecer un contraste entre el fondo espeso y la delicadeza de las hojas flotantes.




Lectura de imágenes - Elba

Paseando por España llegué al museo Reina Sofía cerca de Atocha. Me dieron un catálogo en la puerta y entré sin guía, sola. La pintura no es lo mío, menos los impresionistas que siempre pienso si lo habrán colgado al revés o si es cómo lo pintó el autor. Pero caminé por los pasillos y entré a una sala con mucha gente mirando y fotografiando a ese tan especial. Me senté en un banco de madera muy lustrado y esperé hasta que se despejó un poco el lugar, mientras leía el catálogo y las referencias que hablaban del país Vasco, de la guerra, del sufrimiento de aquel fatídico día del ataque a un pueblo que estaba en su cotidianidad y de pronto todo cambió. 
Cuando se despejó de gente y me pude acercar y ver lo que el pintor había plasmado me transporte a ese lugar. Esas figuras eran abstractas pero lograron traspasar mi piel y de repente sentí que me caían lágrimas porque me angustie de ver y llegar a sentir el dolor: esas mujeres tratando de proteger a sus hijos, tratando de huir. Todos los cuadros que había visto de batallas siempre muestran dolor pero con el triunfalismo de quien pelea para ganar algo. Acá no, es un pueblo simple como el que yo habito en el que de repente todo pasó a ser dolor. No hay colores, no hacen falta. Hay un toro, brazos, piernas,  todo mezclado. Yo creía que el dolor se sentía, ahora aprendí que también se puede pintar.



Lectura de imágenes - Fabiana

Figura fantasmal, espejo del alma de la humanidad en este momento.
Dibujo con mi mente un rostro pálido, lleno de desesperación y miedo. Expresión de un hombre lleno de soledad y pavor devorado por sentimientos de pérdida y dolor.
Una cerca que encierra, que limita el paisaje de los fiordos oscurecidos por la distancia.
De fondo, un cielo rojo intenso, arremolinado de tristezas, pero que promete un nuevo día cargado de esperanza y libertad.


Reflexión final - Fabiana

Este año viví, y creo que no fui la única, todos los estados de ánimo. Tuve días de alegría, de esperanza, de paz, pero fueron muchos los qu...