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Autorretrato Literario - Alejandra

Cuando dijeron autorretrato, dije: "qué difícil, no sé que decir de mí". 
Es que últimamente tuve tantos cambios, físicos y en mi forma de ser, actuar y pensar. Será porque estoy en la mitad de la vida, es una broma que me gusta hacer. Hace un tiempo pasé los 40 y esto me trajo muchos cambios. Entonces no sé si hablar de la que era o de la que soy. 
Empiezo por la niña: fui una niña muy inquieta, divertida, curiosa. Hacía muchas actividades, me gustaba mucho ir al teatro. De joven también era inquieta, y muy amiguera. Tan inquieta y curiosa que estudié Turismo y hoy tantos años después, puedo decir que ponerme una mochila y salir a conocer una ciudad o caminar por un sendero o una montaña y no parar hasta que los pies y el cuerpo no den más es uno de los mejores planes. 
Bueno. Me fui por las ramas. 
La otra etapa fue la de señora mamá, ahí sí me puse sería, y sí, en algún momento tenía que sentar cabeza. Ser madre fue sin duda lo más maravilloso que me pasó en la vida. Siempre fui una persona fuerte, de carácter, de valores. Y ahora, en este último tiempo, logré empezar a vivir un poco más tranquila, disfrutando el día a día, dejando que la vida me sorprenda. A veces me cuesta, otras lo hago con más naturalidad. 
Siempre disfruté de las cosas simples, de compartir las pequeñas cosas con la gente que quiero. Físicamente siempre fui menudita, diría mi abuela. Piel blanca aceitunada, aunque no suena linda la frase, también me la decía mi abuela. El pelo y los ojos castaños y la nariz ñata. ¿Adivinen quién lo decía? 
Esa soy yo: me gusta viajar, cocinar cuando tengo ganas y tiempo, me gusta decorar con cosas originales, que voy encontrando, reciclando, que eran de mi familia. También me gusta leer, aunque cada vez me cuesta más lograr ese momento.

Autorretrato Literario - Emiliano

Cuando me inscribí en el taller fue porque escribir siempre me gustó. Hace ya muchos años que no dejo pasar un solo día sin hacerlo. No escribo cuentos ni novelas y mucho menos ensayos sino interminables reflexiones acerca del sentido de la vida y afortunadamente me ha ido bastante bien. 
Me llamo Emiliano y tengo unos cuantos años, tantos que ya no tengo obligación de votar ni de asistir a misa. En determinados horarios viajo en tren gratuitamente y hasta en ocasiones me ceden el asiento. Traté siempre de encontrar lo que de bueno podía tener aún aquello que parecía no tenerlo y en esta particular circunstancia la encontré. Mis nietos estudian por estos días online y ahora también yo y eso me hace sentir joven.

Autorretrato Literario - Darío

Nací el 7-10-1995
Soy una persona joven generalmente muy indecisa. 
Nunca me gustó la escuela a pesar de que hay materias que sí me gustan como Inglés y algunas cosas de Matemática como cálculos. También me gusta algo de la Física como la probabilidad. 
Me gustan los libros de género fantasía como de hechiceros, vampiros o magos. Me gustan las películas de acción como Resident Evil 4: La resurrección, además de películas como Destino Final. 
Me gusta el fútbol pero principalmente informarme de resultados y de estadísticas porque generalmente me aburre ver partidos. He visto algunas novelas mexicanas y otras nacionales, hace tiempo leía libros de Gaturro y me pasaba horas leyendo, me entretenía muchísimo. Me gustan mucho los animé como Dragon Ball Z y Los Caballeros del Zodiaco. 
Me gusta mucho la tecnología, como los videojuegos. Generalmente los que más me gustan son de fútbol. En 2018 hice un curso de marketing y redes sociales pero no me gustó. Ese año también hice un curso de Excel pero perdí el interés. 
Me gusta mucho la música, me gustan mucho las poesías y algunos mitos griegos. Siempre estuve interesado en escribir una novela pero siempre me quedé estancado sin saber cómo seguir, siendo así terminé escribiendo cuentos ya que las novelas son muy largas. También me interesa mucho escribir una canción, lo he intentado con rimas pero no me salió. 
Mi color favorito actualmente es el amarillo pero antes era otro color. Con el paso del tiempo fui cambiando de color favorito hasta llegar al actual. 
No me gusta la historia, me parece aburrida. No me gusta la política, me parece aburrida. Soy ateo, no creo en cosas sin comprobación. No me gustan los noticieros, me parecen aburridos y no les creo lo que dicen generalmente. Me gustan los programas de TV y los juegos de preguntas y respuestas generalmente me entretienen mucho. 
Mis números favoritos son el 7, 10, 20, 24, 70, 77, 710, 777. 
Soy tímido y, hasta el momento nunca tuve novia. 
Me gusta mucho hacer predicciones de fútbol, generalmente veo videos de You Tube de gameplays y predicciones de fútbol. Hasta el año 2014 era hincha de San Lorenzo de Almagro. Actualmente no soy hincha de ningún equipo de fútbol pero simpatizo con algunos equipos por familiares, amigos y mis ídolos del fútbol. 
Me molestan mucho las injusticias, generalmente soy muy sincero pero siempre respetuoso, y analizo las cosas. No soy observador salvo en lo que me interesa. 
A veces puedo ser muy rebelde. 
El 18 de febrero de 2016 empecé a ir a clases de dibujo y actualmente sigo yendo porque me gusta mucho. A finales de 2017 empecé a ir a una psicóloga para hacer un test de orientación vocacional. El 11 de marzo 2019 empecé a ir a clases de canto gratis, me gusta mucho y voy a seguir yendo este año. No me gusta viajar en colectivo, no me gusta esperar, me cuesta tener paciencia para lo que no me gusta, las cosas que me parecen ridículas intento evitar hacerlas.

Autorretrato Literario - Graciela

Mi rostro es redondo, por eso uso el cabello largo. 
Mis ojos grandes, oscuros con un brillo intenso y misterioso.  
Mi sonrisa me delata.  
Mi frente es angosta con leves surcos que muestran el paso de los años y las pérdidas que he tenido.
Desde niña fui curiosa con una intensa sed de conocimiento. Esto me llevó a que cada libro que llegaba a mí fuera una puerta para descubrir un mundo nuevo. Esa sed no se ha detenido, me condujo a caminos impensados y a ampliar mis horizontes, también a enseñar, que es un día y vuelta, creando puentes que alimentan mi alma.
He tenido muchos logros, personales y profesionales, pero el mayor, para mí, es ser mamá, que abrió  mi corazón al amor más sublime e incondicional.

Autorretrato Literario - Norma

Soy lo que parezco ser: una mujer común. Con el cabello pintado y mis canas al viento. Me he rebelado y las muestro. Suelo ser bastante ácida. Sutil cuando quiero. Pero normalmente cordial. No me teman. Eso sí, me cansa la insanía del pensamiento. No me gusta en una persona algo falso y pretencioso. Mi imaginación se ha nutrido de historias verdaderas y de ficción, y he vivido mil vidas sin moverme de mi sillón. Por eso recuerdo entre tantos, los colores y las imágenes de los Buendía, o los trágicos días de los Karamazov. El mundo raro del Barón Rampante o la belleza de ese lugar especial donde Meryl Streep vive su gran amor en África Mía.  He sido espía, poeta. He vivido aventuras increíbles, vidas trágicas, amores imposibles y desbordantes. Y hoy estoy aquí feliz de estar, porque he descubierto que, en mi lugar, tengo todo lo que anhelo.

Autorretrato Literario - Silvia

Mis ojos de niña me veían como siete manchitas –unas pecas con que llegué al mundo y siguen estando en el dorso de mi pie derecho, justo en el escote entre el dedo chiquito y el que le sigue-. Era una mirada detallista, implacable, que le atribuía a ese pormenor el peso de un defecto de nacimiento que asomaba horrible entre las tiras de las “Skippy“.
En los años de la adolescencia hubiera podido dibujar con los ojos vendados el perfil de mi cara, tantas veces haciendo cruce entre dos espejos para poder constatar ese inaceptable huesito que hacía un pequeño bulto que hoy en día ni me acuerdo de mirar.
La que fui después se hizo sin mayores esfuerzos bastante amiga de la que estaba allí en los distintos espejos. Hoy podría genéricamente describirme como una nena, primero jovencita, y luego mujer delgada, armónica, rubia en la primera infancia y castaña después, que si bien se sentía patito feo, a la distancia puedo creer que no era así. Luego vienen las seis décadas, con los kilos y ahí es cuando ya elijo no estudiar ni juzgar lo que veo en un espejo que apenas miro.

Autorretrato Literario - Luciano

Siempre pensé que lo más difícil es presentarse frente a muchas personas sin conocerse, y me doy cuenta de que es igual de complicado presentarse por escrito, sin vernos a los ojos. 
Me defino como una persona en búsqueda constante de equilibrio. No creo en blancos o negros, la vida es un camino con obstáculos, desafíos, momentos malos y buenos que nos van formando a lo largo de toda la vida. Mis objetivos en la vida siempre tienen que ver con los viajes, las historias y las buenas relaciones.

Autorretrato Literario - Claudia

Soy la ínfima niebla que cae desvelada sobre mis huesos.
Una mente analítica sin prejuicios ni consuelos.
El rastro del viento que consuela al olvido.
Soy rasguido de cadenas en busca del tiempo.
Los cuervos de Hitchcock.
Amo el monstruo que soy
y no extraño al ser humano que fui.

Autorretrato Literario - Ma. Teresa

Me miro.
Me miro, espero una respuesta.
Una sincera, autentica,
no falsas adulaciones.
No es lo que quiero escuchar.
Mi nombre, mujer,
de las que pisan fuerte y abrazan sus valores.
No me permito andar a ciegas,
miro de frente, al horizonte.
El incierto,
aquel que nunca he conocido.
No permito que una mano se alce y me lastime.
Como a tantas pobres, indefensas y frágiles mujeres.
Sé decir NO, sé decir BASTA, puedo cerrar mi puño,
y apuntar al infame que intenta castigarme.
Hubo un tiempo,
hace mucho,
uno distinto.
Tiempo de gritos y llantos.
De tapar mis oídos, de cerrar mis ojos.
Para esconder al cruel, al injusto.
Tiempo de juramentos y promesas.
El tiempo de hoy, el presente.
Tiempo de cuidarme y cuidar.
¡¡¡Tiempo de NUNCA MÁS!!!

Autorretrato Literario - Lilian

Dicen que la infancia tiene un impacto directo en el adulto que vamos a ser. La mía está ligada a Casbas, un pueblo pequeño del sudoeste bonaerense de agostos ventosos y veranos con chicharras y el carrito del heladero, el jardín de gladiolos y portulacas de mí mamá y el horizonte chato de la llanura salpicada de eucaliptus, molinos y alambrados. Todos nos conocíamos, allí era simplemente Lilian, la hija de María, la maestra de la escuela 4. ¡Fui muy feliz! 
Pero llegó la adolescencia y tuve que dejar el pueblo para estudiar. En el colegio de Buenos Aires era un apellido más y tuve que adaptarme. Fue muy duro. Volví a respirar libertad cuando empecé a caminar las aulas y talleres de Bellas Artes y, aunque eran tiempos difíciles para hacer amistades, conocí gente maravillosa. 
Después también conocí el amor de este hombre que tengo a mi lado. Tuve grandes pérdidas: hijo, padres, amigos, trabajo. Pero la contrapartida son también los otros hijos, nietos, viajes, más amigos, familia, lecturas y el arte que siempre me rescata. 
Hoy me cuesta pensar que estoy más grande, mí físico menudo y ágil, mí nariz respingona, mí pelo y mis piernas siguen buscando sentir en la cara aquellos vientos casbenses al caminar Castelar.

Autorretrato Literario - Alicia

Lo inmediato: piernas largas e inquietas que movilizan mi andar rápido y aseguran mi baile desenfrenado. Enramados brazos que terminan floreciendo en manos gastadas y suaves de abrazos y caricias. Enarbola mi imagen una cara redonda y morena, con grandes ojos de miel enmarcados en una cascada de negros cabellos. 
Lo que viene después lo dicen mis gestos, mi mirada suave o furiosa, mis silencios respetuosos o irónicos, mi lengua bondadosa o lapidaria, mi corazón humano o rencoroso, serena e inquieta, tozuda y competente. Mujer de batallas libradas, viajera incansable, lectora empedernida, madre amorosa, esposa enamorada. Mujer libre y orgullosa, justa, optimista, solidaria.
Todo eso es lo que viene tras mi imagen. Solo eso.

Autorretrato Literario - Osvaldo

Para llegar a quien soy primero tengo que recordar quién fui y sí recuerdo que fui un niño muy solitario, rodeado siempre de muchos otros niños. De esa forma llegué a mi adolescencia y fue un gran estallido. Desperté de mi soledad y sin saber cómo fui líder de grupos. Me miraba al espejo y me creía lindo tal vez, no sé, pero yo lo creía. 
Fui creciendo en edad más que en madurez: la facultad, mi primer trabajo y mi grupo de amigos inseparables, los que me alimentaban en crecer y de los que yo era su líder, no podía fallar, qué difícil. Pasaron los años, obtuve un título, me casé, fui muy feliz. Soy muy feliz y aprendí a ser yo mismo, ese que no conocía y fue justo cuando partió mi primer amigo. 
Yo fui pasando etapas lindas, feas, pero siempre optimista: había aprendido que la vida te da y te quita pero siempre sigue dando a pesar que de todo. De ese gran grupo hoy quedo yo solo pero como la vida da voy agregando los nuevos, los que hoy me hacen feliz y me encuentro haciendo las cosas que soñaba en aquella época y, claro, no podía. Había otros intereses pero aprendí y hoy los disfruto y me digo: "¿A esta edad?". Y me contestó: "¡¡Sí!! A esta edad". Y sigo más optimista que antes y, a pesar de tantas cosas que se suelen presentar en contra, me miro al espejo y me digo: "Ya no sos aquel que se veía lindo". Pero soy el que se ve FELIZ, el que sabe que cada amanecer habrá algo nuevo que aprender para poder ofrecerlo a los que te hacen feliz. Mi historia es común pero bueno soy yo el que mi creador quiere que sea.

Autorretrato Literario - Fabiana

Mi primer nombre es María, elección no muy creativa de mis padres, ya que nací el día de la Virgen, el 8 de diciembre, pero todos me llaman por mi segundo nombre Fabiana, que significa "la que cumple".
Blanca de tes, con muchísimas lunas que la anochecen. Boca pequeña pero rápida de palabras, a veces demasiado.
Ojos del color del tiempo: se oscurecen con los días grises y se ponen verdes con la luz del sol. 
Corazón alegre, humor irónico que muchas veces me salva, heredado de mi padre al que las dificultades de la vida no pudieron derribar.
Mi infancia estuvo llena de recuerdos, de sabores italianos, de tierra, árboles, manos amorosas de mi madre, de mi padre y de mi nona e infinitos juegos con mi hermano.
Mi historia de pequeña caminó por callecitas de Castelar, en ese momento poblada de terrenos y calles llenas de risas de niños.
Me gustaba y me sigue gustando andar en bicicleta, respirar el aire, el sonido de los pájaros y girar alrededor de la rotonda clásica de mi barrio.
Hace 30 años me llegó el amor en una playa y con el calor del verano y de esa unión llegaron mis dos hijos y con ellos el amor sincero, único y eterno.
Amo los libros, caminar, viajar, compartir tiempo con amigas y el mar. AMO EL MAR, fuente de paz para mi alma.
Mi vida transcurrió entre niños, risas, juegos, historias, palabras, números y pizarrones .
Necesito espacio, no hay nada que ame más que mi libertad. La rutina me espanta.
Generosa, egoísta , amable , hiriente a veces, comprensiva  y cruel otras. En fin, humana.

Autorretrato Literario - Elba

Soy mujer, estoy transitado la tercera edad, como dicen los comunicadores.
Tengo la tez blanca, aunque ahora bastante soleada. Contextura mediana, aunque el talle M ya no me va. El pelo blanco, pero lo disimulo. En fin, todo en mí tiene el desgaste que me trajeron los años que ya cumplí y creo que es bueno que así sea: estoy muy de acuerdo con que la naturaleza es sabia.
Estos años me trajeron una percepción que de joven no tenía, y me gusta mucho, yo me veo más por las cosas que en realidad no se ven de mí, soy feliz.

Autorretrato Literario - Virginia

Me percibo así, no se si me ven así.
Mi mente es voraginosa, mi observación aguda, intrépida y holística mi mirada. Tendrá que ver con el largo transitar en lugares: suficientes (dolor, enfermedad, cuidados).
Me percibo conforme, no adaptada.
Mis pies son ágiles, acompañan a una humanidad frágil, ojos inquietos, de aparente calma.
El gran manto que me envuelve es de color triguero.
La boca sonriente muestra destellos blancos alineados en su lugar.
Figura erguida lo más posible.
Compañera de compañeros, amiga olvidadiza.
Acompañada, desde casi siempre, por cuatro parecidos, mezclados entre dos, pero con sello propio.
Caminé, cambié, modifiqué, volví a cambiar, incorporé, incorporé, incorporé.
Siempre algo superior a mí me acompaña, me dejó llevar, salgo a veces y regreso buscando eso que amo.
Mi niñez viene siempre a mí entre Morón y Lobos. Casi diría doble pertenencia, entre sanidad y enfermedad. Otra doble pertenencia, entre mamá y tú. Otra doble pertenencia y así, así...
Tengo momentos de... Me quedo en algunos por tiempo, buceo, buceo pero giro y camino nuevamente.
Historias a la luz de las velas, días lluviosos, cartas, cuentos. Todos serían reales, no sé. A veces dudo.
Entre la plástica, la música, el arte pero no me animé y soy cuidadora de esos momentos, de esos otros.
Ordenada en lo estático, desordenada en lo movible, amante de la tierra firme, los mares sin elección.
Intento ser mejor, en ese día de embarcación final, pienso, no decido, confió en el propósito en que fui y soy.

Autorretrato Literario - Stella

¿Quién soy?
Esa que aparece en el espejo:
piel blanca, sin brillo,
párpados y ojos algo caídos,
algunas arrugas alrededor de los labios.
Y esta otra, la del interior:
piel Blanca brillosa,
color en las mejillas,
ojos redondos vivaces,
sonrisa resplandeciente, labios carnosos.
Tendrán que convivir ambas, porque ambas son mi yo.
Una, llena de proyectos aunque el cuerpo no responda
Y la otra vital, atolondrada y sin límites.
Por fuera, señora mayor,
por dentro una joven vital.
Ambas conviviendo y tratando de aceptarse.

Reflexión final - Fabiana

Este año viví, y creo que no fui la única, todos los estados de ánimo. Tuve días de alegría, de esperanza, de paz, pero fueron muchos los qu...