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Objeto - Norma

Él es muy sutil y etéreo. Muy blanco. Sólo lo usan las bellas mujeres, anche niñas. Esas graciosas gacelas, livianas como la espuma de jabón, o las pompas que vuelan hasta romperse al chocar simplemente con el aire, en pleno vuelo. Es muy sencillo, pero es tan delicado... Es necesario cuidarlo muy bien. Es frágil aunque tenga varias capas. Es tan tierno y suave como la sonrisa de un bebé. Cuando está solo, apoyado en un lugar especial, esperando, uno con mirarlo se hace dueño de sus propios sueños. Cuando están juntos forman una armoniosa sincronización de elegancia, pasión, movimiento, todo en una absoluta unión maravillosa que nos hace sentir el gozo más profundo en el alma. Salta y gira  sin medida, se agita y se apaga en el instante. Acompaña, crea y dibuja formas. No es su dueño. Él tiene dueñas frágiles, delgadas, bonitas, buenas y no tan buenas. También alguna malvada. Pero siempre nos fascina su hermosa aparición, bajo esas luces brillantes, con algún pliegue principesco, su donaire y tradición. Si él falta, y puede hacerlo, no es lo mismo. Todo cambia.
Él es, simplemente, una parte fantástica de ese sueño.

[El tutú de una bailarina]

Objeto - Ana

Yo soy tan bella como necesaria. En la mayoría de los hogares hay una, aunque puede haber dos. Estoy siempre lista ante cualquier circunstancia. Mi figura no es muy agraciada pero el cuerpo de mi hermana mayor tampoco lo es. Ella es más voluptuosa pero igualmente encantadora. Ella está bien guardada, en cambio, yo estoy siempre resplandeciente cerca de una ventana. Acompaño a la familia en sus reuniones, discusiones, conversaciones. Me llevan de aquí para allá: al living, al comedor, a la cocina, cerca de la pileta y de la parrilla. Me hace bien estar cerca de ellos y saber que me valoran. Durante el día tengo mucho trabajo. Por las noches descanso como el resto de mis vecinos. 

[La pava eléctrica]

Objeto - Graciela

Aunque a veces me llevan de paseo afuera o a otro sector de la casa donde vivo, tengo un lugar reservado exclusivamente para mí. Soy fuerte, maciza, de color claro y brillante. Sin embargo, en ocasiones especiales, me visten con ropajes delicados, hermosas flores bordada, blancos y  finos encajes  o barcos y estrellas multicolores. Soy parte referente de la familia aunque silenciosa pero siempre punto de encuentro de largas charlas y reuniones. Estoy a toda hora con ellos. A la mañana temprano donde se habla de las novedades y se planea la jornada. Al mediodía solo acompaño a algunos pocos que comen algo y se van de nuevo pero a la tarde hay más actividad, desde juegos a  actividades de todo tipo, con tijeras, papeles, hojas y pinturas. Todo acompañado con ricos manjares de la abuela. Cuando llega la noche nuevamente se reúne toda la familia. Están más tranquilos, un poco cansados, diría, pero felices disfrutando de una rica y calentita comida. ¡Qué alegría experimento al sentirme uno más junto a ellos!

[La mesa]

Objeto - Ma. Teresa

Me han vestido para provocar placer, aunque a veces el placer es mío, según las manos que me acarician. Tengo varios hermanos, que van y vienen por distintos sectores de la casa. Nada más lindo que jugar a la guerra o, simplemente, percibir el tibio apoyo de alguien, cuando me encuentro solo. He sabido escuchar secretos, risas y, algunas veces también, percibir la humedad del llanto silencioso. También el estrecho abrazo del que se siente solo o la furia desatada de un enojo. Son parte de mi existencia. No me quejo, ¿por qué habría de hacerlo? Si para todas esas cosas he de sentirme útil. A mis hermanos y a mí, no nos gusta que nos apilen en un rincón o nos apretujen uno al lado del otro. Sabemos que es el momento en que han de dejarnos solos, el interminable tiempo del frío y el silencio. Pero es lo que soy, lo que somos, para lo que fuimos creados. Somos muchos los que sentimos lo mismo.

[El almohadón]

Objeto - Osvaldo

Sí, sí y sí. Me pregunto cómo me transforme en esto que soy ahora y me respondo ¡¡¡NO SÉ!!! Pero de que estoy mirando la tierra no hay dudas.
Tengo la sensación  de que no peso, es como que ahora a mi cuerpo no logro verlo porque esté ausente, perdido en la densidad. ¿Cómo llegué? Y no sé. Sin darme cuenta subí y subí como una burbuja. Y bueno, acá estoy, mirando la tierra. ¡¡Qué bello paisaje!! Es como un terciopelo verde donde distingo casas, árboles y personas que están como bordadas en él. Ahora siento que voy hacia abajo: es como si resbalase. Y veo unas chispas que suben al yo bajar. ¡¡Ya sé!! Son las estrellas. Qué maravilla, estoy como levitando pero hacia abajo, no entiendo nada. Y a la vez todo me resulta normal. Ya estoy cerca, ¿pero cerca de qué? Ahora veo que la tierra se achica y ya no veo las chispas. Pero observo como una película mi anterior vida, mi alma al desnudo. SÍ, SÍ y SÍ. Ya no hay dudas.  Soy esto que no veo pero SOY.

Objeto - Darío

Tengo varias herramientas y opciones. Me podés guardar en un bolsillo, en un cajón o ponerme en la mesa. Generalmente me usan todos y puede haber gente que es adicta a mí. Eso depende de la forma de ser de la persona.

[El celular]

Objeto - Virginia

Soy una necesidad, cotidiana y silenciosa.
Me describo como camaleónica, versátil y, en ocasiones, sufro metamorfosis.
Desde mi rol silencioso, he sido testigo de muy profunda e íntimas confesiones. Ay, Ay. ¡¡¡Si pudiera salir!!! Pero no, permanezco en escucha, firme sobre mis pies.
Me pueden mover, cambiar, transformar. Hasta me inventan e improvisan. Sirvo a los que sirven.
Digo que soy elegida porque conmigo esperan, se despiden, se encuentran, piensan...
He crecido con los que crecen. Allí estoy feliz, muy feliz, de sentir sus deditos garabateando sobre mí. Estoy en todos y con todos, a veces muy arropada y otras desnuda. Pero quiero decirles que en un mismo día, mi apariencia cambia, cambia, cambia. Soy servicio de todas maneras, con cualquier atuendo y en cualquier lugar del mundo.

[La mesa]

Objeto - Claudia

Vivimos hacinados porque así lo dispusieron. Solo con la muerte de algún hermano nos es posible ampliar nuestro espacio, pero la tristeza nos impide separarnos. Llevamos el color de la luna en nuestras ropas y la naturaleza nos recorre por dentro. Enrojecemos con un beso y es a través de él que matamos y morimos.

[Los cigarrillos]

Objeto - Stella

Se acerca, cada vez más cerca, me asustan sus ojos negros, violentos con ira. Es lo único que veo. Desaparece... 
Pasa un minuto, una hora, un siglo y unos ojos inocentes, claros, en una cara de niño sonriente, feliz, cambian mi estado de ánimo. 
A continuación veo una cara surcada por finas arrugas, llenas de experiencia, muy dulces.
Al rato una joven adolescente se va acercando y veo su largo cabello ondulado e indómito, a pesar de su dueña. Los ojos luminosos y avispados se acercan para maquillarlos. Pegadita a ella, aparece una mujer de mediana edad (¿la madre?) que la observa con amor. Se van y aparece un hombre grande con una enorme tristeza en sus ojos. No lo puedo consolar. Estoy inmóvil, sobre la pared. Todo se oscurece... He vuelto a la soledad y el silencio.

[El espejo]

Objeto - Lilian

Mi origen es muy antiguo, algunos hablan de Egipto otros de China. Yo he visto fotos del siglo XIX y hay algunas muy grandes, más pesadas que nosotras, y con un pulido estupendo que le han dado los tiempos. Las he visto altas y flacas, macizas y pequeñas y algunas frágiles, casi de juguete. Siempre hubo formas diferentes, yo por ejemplo soy cabezona con el cuerpo flaco lleno de marquitas y termino casi en punta. Pero a mi lado, mi compañera tiene una cabeza geométrica y el cuerpo delgado pero con unos pies rectangulares muy grandes. Nuestra dueña nos unió junto con una bolita de plata y una piedra de un verde hermoso. ¡Creo que nos vemos muy elegantes! Generalmente andamos juntas como un manojito pero también hay algunas solas. Esas se creen muy importantes: dicen que detrás de ellas suelen guardarse muchos secretos. Pero, amigos, los tiempos cambian y ahora las más nuevas ya no son de metal ni tienen formas convencionales, sólo son un pequeño cartón con una bandita magnética y codificada.

[Las llaves]

Objeto - Dora

Fragilidad emocional.
Inquietud por crecer.
Ambición de idealismo.
Apego positivo, bien trazado.
Claridad de ideas.
Líneas... onduladas.
Flexibilidad.
Sociabilidad.
Optimismo.
Excesivamente grande.
Vanidad, falta de control de las fantasías.
Tengo miles de años bien plantados.
Me gustan las copas.

[El árbol]

Objeto - Fabiana

Soy el hijo bastardo de un bastón y un murciélago. Tengo la piel de tela turquesa, con flores y vistosos ruiseñores. Mi cuerpo es cóncavo, desplegable y estoy sujeto a unas varillas dispuestas alrededor de un eje. Mi alma es de naturaleza protectora. Soy de los seres más olvidados de la Tierra, anfibio, como la rana. Me vuelvo invisible los días de sol pero me abro al mundo los días de lluvia. Me llevo mal con el viento que me quiebra y fractura aunque, a veces, me hace cosquillas y me cuenta sus secretos. Sueño con ser famoso como el de Mary Poppins para poder volar. O divertido y multifacético como el del Pingüino de la serie Batman. A veces estoy en el agua pero otras me dejan arrumbado en algún rincón o en el fondo de un cajón, solitario, esperando que alguna mano fría o húmeda me abrace por un rato.

[El paraguas]

Objeto - Emiliano

Triste: ¿cómo podría ser distinto frente a tanta ingratitud? Ya tengo mis años pero que yo sepa nunca se me hizo el debido reconocimiento o, al menos, el que yo creía merecer. Fui creado, como tantos otros, por la mano del hombre y me tomé muy en serio la misión para la que había sido hecho, pero a pesar de ello poco o nada se ha reparado en mí. Estoy orgulloso de ser quién soy y de la suerte que me tocó, pero afectado por la indiferencia, y es por eso que estoy triste. Estoy convencido de haber cumplido con lo que de mí se esperaba. Hice inmensamente felices a los niños, útil a los que ya no lo eran y contribuí al perfeccionamiento de la salud de todos. Frente al drama de la polución, jamás contaminé el medio ambiente ni consumí energía no renovable. Gracias a mí no pocas personas adquirieron notoriedad y algunas hasta ganaron mucho dinero, pero al parecer nadie lo advirtió. Cuando llegó el momento de gloria, subieron a un pedestal a alguien con dos jóvenes buenasmozas (una a su derecha y otra a su izquierda) que besaron sus mejillas y yo, que no sólo había hecho el mismo esfuerzo sino que había corrido el mismo riesgo, una vez más fui ignorado. ¿Cómo no voy a estar triste? Razones no me faltan.

[La bicicleta]

Reflexión final - Fabiana

Este año viví, y creo que no fui la única, todos los estados de ánimo. Tuve días de alegría, de esperanza, de paz, pero fueron muchos los qu...