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Frase prestada - Lilian

 DELIRIOS DE CUARENTENA

 —Má, ¿a las cuatro buscas a Emi en el jardín?

—Abu, ¿me haces papas fritas?

—Amor, acordate que pasa el productor del seguro.

—Uuuh, ¿qué hago para el taller de Plástica?

—¡Ya son las 8 y no fui a comprar la espinaca!


Y de repente, el mundo se puso en pausa y yo también. 

Y tuvimos cuarentena por 15 días y por otros 15 y extendemos por otros 15 más… y van 145.

Salgo a caminar y ¡está todo tan raro! La poca gente con la que me cruzo va atrás de barbijos y máscaras transparentes. Esa mujer creo que es mi vecina de la vuelta y ese chico parece que me sonríe, pero no sé, no lo reconozco, ¿será un ex alumno? ¿Él me conocerá a mi? Es mi barrio de siempre, aunque ahora parecemos marcianos.

Lo bueno es que este sol me anuncia una primavera cercana y me distraigo contando flores, van 60 como las de Fernandez Moreno, pero sin balcones.

Vuelvo a casa y al cruzar el jardín percibo cierto aire misterioso, el cactus siempre tan derecho se ha retorcido y está como escondido detrás del pino. Sólo falta que encuentre un elefante en el armario. Respiro profundo, inflo el pecho, cierro los ojos y atravieso la pared.


—Abu, ¿jugamos a la casita?

—Dale, ¿somos dos amigas tomando el té?

—Sí, yo te sirvo. ¿Querés budín de manteca o de terciopelo?

Frase prestada - Ma. Teresa

Él leía tranquilamente un libro, sentado a la mesa de un salón de té, en París.

La camarera se acercó, para entregarle la carta:

—Estoy para servirle, cuando esté listo para ordenar, sólo levante la mano y vendré —le dijo atentamente y se retiró.

Francis se quedó observando a la hermosa joven, totalmente fascinado por su rostro y su voz. Cerró el libro, lo puso a un costado y tomo la carta, decidido a ordenar lo más rápido posible. Levantó la mano y, en pocos minutos, la muchacha estuvo a su lado, tal cual le había dicho.

—¿Le sirvo? 

—¿De manteca o terciopelo? —respondió Francis

—No entiendo —obtuvo como respuesta.

—Sólo intento saber cómo es tu piel, si de manteca o terciopelo.

—Tan solo ordene señor, y no se burle de mí, por favor —dijo la joven ruborizada por las palabras de Francis.

—Jamás me burlaría, lo juro, ordenaré tan pronto me respondas, hablo en serio. Si imagino tu piel de manteca, te derretirías entre mis brazos al besarte, más de mil veces. En cambio, si fuera de terciopelo, suave y cálida, trataría de que fueras tú quien me abrace y poder pasar así muchas horas, mientras me acaricias, hasta dormirme.

Las palabras de Francis, emocionaron a la bella joven. Bajó su cabeza y sólo atinó a decir 

—Mi nombre es Charlotte señor, le agradezco sus palabras. ¿Está listo para ordenar? 

—Sí, lo estoy, pero tan solo si me acompañas —respondió Francis.

—Imposible señor, estoy en horario de trabajo, no me lo permitirían —fueron las palabras de Charlotte.

—Entonces volveré mañana o cuando puedas sentarte a compartir mi mesa

—Aquí no, tal vez luego en el barcito de la vereda de enfrente, termino a las siete

—Allí te espero entonces, no me falles

Y así fue como se encontraron a la hora acordada Charlotte y Francis, en aquel barcito, en una mesa ubicada en la vereda de la calle principal del centro de París.

Tal vez esta sea una historia más, de las tantas que se contarán los viajeros en una ciudad tan cautivante como París. Lo cierto es que aquella tarde, la pareja encontró el amor de una manera muy simple, en un salón de té, con una simple pregunta: "¿De manteca o terciopelo?". Supe con el tiempo que nunca se separaron, que recorrieron París tomados de la mano y que, al despedirse en aquella primera cita, Charlotte respondió "de manteca, señor".


Frase prestada - Darío

Es un día en que el sol está radiante en la ciudad Folux. Ahí vive una joven llamada Dula, una dama que es empresaria. Cerca de allí, vive un hombre que se llama Bexley, que también es empresario y es compañero de trabajo de Dula, pero en la empresa solo hablan de trabajo. A ella le gusta bailar y a él le agrada mucho el fútbol.

Ellos se llevan muy bien, tanto que incluso van a tomar algo a un bar después de la jornada laboral. En ese momento, charlando sobre la vida cotidiana, se dan cuenta de que tienen muchas cosas en común, eso es muy bueno. Más tarde, al salir del bar, se encuentran con una persona conocida de la empresa con la que no se habían comunicado entre ellos hasta el momento. Se saludan y él se presenta ante ellos: "Me llamo Óton". Se quedan charlando un rato. Luego, se separan y se va cada uno a su casa. Es tarde y de noche.

Al día siguiente, se juntan en el mismo bar con Óton, toman algo y hablan sobre sus vidas. Empiezan a conocer los gustos de él, se dan cuenta de que no hay muchas cosas en común, pero a pesar de eso se llevan muy bien, se relacionan como amigos. Después de un rato de estar en el bar, Dula los invita a su casa y ellos aceptan.

Llegan al domicilio, toman algo, charlan y un rato después Óton dice que se tiene ir porque tiene que hacer algo. Dula le abre la puerta y él se va. Horas después, Bexley le agradece a ella la invitación, dice que es muy tarde que se tiene que ir, ella lo entiende y Bexley se va.

Dos días después, Dula al salir de la empresa le propone a Bexley tener una relación amorosa de noviazgo, él acepta, ella se pone muy feliz y le agradece. Un mes después y viendo que la relación va muy bien, Bexley le propone a Dula mudarse para convivir juntos, ella acepta.

Un año después, se dan cuenta de que se llevan muy bien en la convivencia también, entonces Bexley le propone casamiento con un anillo de diamantes que saca de uno de sus bolsillos y ella acepta. Siete meses después, llega el día del casamiento y al terminar la boda se van de luna de miel a Miami.

Al llegar, consiguen un hotel 5 estrellas, en el cual los servicios son muy buenos. Lo único que es muy raro es que no tiene un balcón. Se quedan dos meses allí y la pasan muy bien.

Finalmente, al volver, deciden empezar proyectos nuevos de trabajo juntos ya que antes de la boda renunciaron a la empresa en la que estaban, pero al poco tiempo terminan discutiendo sobre ese tema porque no se ponen de acuerdo en qué parte debería hacer cada uno. Entonces deciden trabajar cada uno por su lado. Al ser así, todo va bien pero al tomar caminos distintos no se sabe con qué se pueden encontrar en el medio, eso es impredecible. Bexley estaba trabajando, pero se sentía triste porque lo ideal no era esto sino proyectar junto a su esposa. Eso le afectó en el ánimo y ya no tenía tanto entusiasmo al estar solo. Pocos días después, se dieron cuenta de que sus proyectos fracasaban.

Luego buscaron hacer otro proyecto muy diferente al anterior y, a pesar de eso, en él sí estaban de acuerdo y lo podían hacer juntos como lo habían pensado. Entonces, se pusieron muy felices y al estar juntos se entusiasman mucho más. Poco tiempo después, tuvieron mucho éxito.

Frase prestada - Norma

Ayer estaba en el jardín con un libro muy interesante, abstraída en su lectura, cuando un movimiento fugaz atrapó mi atención. Ya había percibido ciertos rumores extraños. Pero pensé en un primer momento: "Estoy alucinando. Imposible que suceda algo así. Estoy sola, ni siquiera se mueven las hojas".
Decidí entrar para observar desde la ventana que sucedía. Asombrada, vi cómo las pequeñas macetas se escondían asustadas de las altas sombras que se extendían sobre ellas, quizás amenazantes o, tal vez,  protectoras del sol, del viento, de las intensas lluvias. Más sorprendida quedé cuando, luego de un rato de idas y venidas, saltos sorpresivos y una danza espectacular entre las aromáticas y los rosales todo volvió a estar en calma. 
Un día de estos voy a compartir una hermosa aventura en el jardín de mi casa. Quizás invite a mis perras.

Frase prestada - Claudia

Siempre pensé mucho. Era para mí, un ejercicio vital, al igual que correr para los runners. Mi mente se llenaba de preguntas, dudas, ideas de todo tipo y, de tanto hacerlo, terminaba con dolor de cabeza. Con los años, me di cuenta de que sólo soy del tamaño de un grano de arena y el océano a mi alrededor me devora de a bocados. Luché mucho tiempo con fuerza y, con dolor, supe que perdería. No sabía cómo escapar,  decidí rendirme. Más tarde llegó la añoranza, entonces cerré los ojos y atravesé la pared.

Frase prestada - Fabiana

Polo vivía en Argenlandia, una tierra llena de paisajes coloridos, paradisíaca, con ríos cristalinos, rodeada de montañas y verdes valles. Pero Polo no era feliz porque vivía encerrado en una jaula, era el elefante del circo Covid. Allí los animales estaban todos en jaulas, solo salían para trabajar en el momento de la función.

Polo observaba el cielo celeste y soñaba con ser pájaro, ellos sí sabían de libertad. "¿Para qué vivir en un país tan bonito si no podemos bañarnos en el agua del río, ni disfrutar de la sombras de sus árboles, ni caminar por los senderos llenos de flores de colores?", se preguntaba Polo.

Un día, el elefante se despertó y vio que su jaula no tenía el candado. Con su gran pata la abrió y empezó a correr. Pisó la tierra húmeda, sintió el aire acariciar su piel áspera y rugosa, el calor del sol le hacía cosquillas en las orejotas... ¿Sería eso la libertad?

Corrió y corrió hasta llegar a una casa con un jardín lleno de árboles frutales y de flores. Se podía ver una huerta repleta de verduras. Polo comió un par de hortalizas y despacito entró a la casa. Al principio, rompió varios floreros y algunos muebles, hasta que se acostumbró a caminar haciéndose chiquito, como le había enseñado a fuerza de golpes, gritos y varias cicatrices el dueño del circo para que aprendiera a entrar en esa diminuta caja de cristal, solo para que los espectadores chocarán sus manos y se rieran de él.

Así, haciéndose pequeño, entró en el placard y, así, fue cómo Laura, una niñita de rizos y grandes ojos negros, lo encontró. Al principio, la niña no salía de su asombro, no es común encontrarse un elefante de ojos tristes en el ropero. Primero sólo gritó, luego empezó a acariciar a Polo y al poquito tiempo, como solo saben los niños y los animales, ya se querían y eran amigos.

El elefante le contó que él quería ser libre. Recordaba sus primeros años en la selva, rodeado del cariño de su madre y sus hermanitos, cuando vivía en total libertad. Esa palabrita que solo cobra sentido cuando la perdemos, ese derecho a vivir sin pedir permiso, experimentando sonidos, olores y sabores, equivocarse y ser responsables del error, elegir amigos y enfrentar enemigos. Laura entendió a Polo, ella hacía cinco largos meses que vivía encerrada en su casa sin poder ver a sus amigos, a sus adorados abuelitos y a su dulce seño Margarita y sin poder ir a la plaza , todo por culpa de un virus .

Así fue como los dos se unieron para romper las cadenas de la esclavitud. Laura llamó a su tío preferido, Fabián, que era veterinario, para que los ayudara. Fabián usó sus contactos y con la colaboración de algunas personas de corazón tan grande como el elefante Polo, movieron cielo y tierra para que éste regresara a la selva y lograra ser libre.

Actualmente, Polo vive feliz con sus amigos en su hábitat natural y Laura sigue esperando que algún día el virus decida irse y se abran las puertas para ir a jugar.

Frase prestada - Dora

La tristeza que produce contemplar un edificio en el que no hay ninguna flor que adorne su fachada es una pesada realidad. ¿Por qué niegan la presencia de la belleza, la hermosura en sus balcones? La tristeza de la piedra, la falta de presencia de personas alegres....    
Los inquilinos de la casas quisieran tener al alcance de sus manos una pequeña copia de jardín. Es fácil adivinar quién no es capaz de apreciar la belleza de una pequeña flor. Tampoco podrá aspirar a gozar de cosas superiores y bellas en un grado máximo, cómo la música, la poesía y el amor.

Frase prestada - Osvaldo

AIRE CON OLOR A  TIEMPO

Jorge, Carlos, Milo y Leonardo salieron  a caminar como  todas las noches tres o cuatro kilómetros en línea recta. De pronto, como si fuera algo habitual, se encontraron en un largo camino rodeado de colinas que se divisaban en la oscuridad. Se aspiraba en el aire un olor a tiempo, podían sentir cómo una especie de nieve  muy fina caía, pero no se notaba en el suelo ni en las colinas, solo era una sensación. ¡¡O no!! 

Vieron emerger  una máquina, pero no, era algo con forma de persona. Podían oír su voz pero no movía los labios, igual entendían lo que les decía: ellos eran los elegidos para construir, con lo que encontraran en ese camino, algo grande para albergar poco más de 100 sobrevivientes  de un gran viento que arrasó  todo a su paso. Sintieron que eran provocados a hacerlo y comenzaron a buscar elementos. Encontraron ladrillos de vidrio color verde de formas extrañas y como transparentes, una especie de lava, piedras en forma y color carbón y un río (eso parecía) de donde emanaba un extraño vapor color rosado. Comenzaron a trabajar con todos esos elementos, guiados por esa extraña aparición que hablaba sin mover los labios.

La experiencia fue de tipo inmersiva, lúdica: diseñar, construir y pensar con las manos, sin dispositivos  tecnológicos, sin herramientas. Y ante los ojos de todos, comenzó a transformarse en una especie de gran arca transparente, verdosa. Eso sí, sin techo, dado que la voz así lo indicó, comentando que a ellos les gustaba ver el cielo con las estrellas y la gran bola de fuego que no era otra cosa que la luna. Los cuatro se dieron cuenta de que en ese lugar no existía el día...

Cada uno llegó, como todas las noches, a su casa. Al entrar, sus familias los esperaban, pero algo cambió en cada uno: cada noche, salían a caminar sin decirse nada, sabían que seguían pensando en aquello que había pasado. ¿O no había pasado? Y solo habrían imaginado una fantasía. Peroooo..., ese "pero" queda flotando en el aire, con olor a tiempo.

Frase prestada - Emiliano

Nací, me crié y aún vivo en la misma casa de siempre de modo que todos me conocen y, modestia aparte, no hay quien no tenga algo que agradecerme.
En aquellos tiempos éramos pocos y nos conocíamos todos. Ese día tuve la precaución de esperar que anocheciera para salir de casa y nadie me reconoció, de modo que pasé inadvertidamente a pesar de que la calle estaba colmada de gente.
Reconocer a alguien es cosa sencilla: el rostro, la voz, los gestos, el andar y qué decir si se trata de un hombre o una mujer, pero ese día me resultaba imposible. En un principio, me pareció hasta divertido pero con el transcurso de las horas me pareció que ya era demasiado. Una vez de regreso a casa llegué a una serena conclusión: "carnavales eran los de antes".

Reflexión final - Fabiana

Este año viví, y creo que no fui la única, todos los estados de ánimo. Tuve días de alegría, de esperanza, de paz, pero fueron muchos los qu...